jueves, 25 de abril de 2013

LA PROTESTA SOCIAL... LA LUCHA DE CLASES...



La protesta social es la más clara manifestación del descontento social, sin embargo tenemos que analizar los objetivos y alcances de dichas protestas. Veamos.

                Los acontecimientos recientes en la lucha social mexicana nos permite apreciar que los focos de lucha social que buscan defender el paupérrimo nivel de vida (educación, trabajo, salud, etc.)   y no transformar el SISTEMA que es la causa de la decadencia social,  advierten y posicionan a la clase opresora, recrudeciendo la violencia contra todo aquel que se manifieste por la vía que sea.

                El movimiento yo soy 132 es el más claro ejemplo de ello, un movimiento que fungió como amortiguador ante la posible aparición de un movimiento apto para la guerra de clases, sin embargo el freno no se dio del todo. Como era de esperarse los grupos más dispuestos a la lucha, rompieron con los métodos pacifistas que alentaba el 132 y subieron de tono las manifestaciones. 

                Para el 1ro de Diciembre el estado ya estaba advertido y dispuesto a todo. Por un lado balas de goma y granadas de gas pimienta y por el otro, con cierta ingenuidad, piedras, palos y unas cuantas molotovs. Después del enfrentamiento el reposicionamiento de la derecha no se hizo esperar, desacreditando ante la sociedad todos los hechos ocurridos aquel día. 

                La iniciativa Anticapuchas y el Protocolo de Actuación Policial de la Secretaria de Seguridad  Pública del Distrito Federal para el Control de Multitudes, son una prueba más de cómo el Estado, defensor de la clase opresora, se ha ido preparando para disolver cualquier organización popular que pueda atentar contra su estabilidad. 

                Todos aquellos actos como tomas de casetas o escuelas, bloqueos, enfrentamientos, todo por mínimo que sea pone en guardia al  opresor, mientras ellos se fortalecen nosotros nos desgastamos un poco cada vez. De ninguna manera se censuran estos actos por el contrario se apoyan, sin embargo tenemos que tener bien claro que estas acciones solo nos permiten victorias pasajeras. 

                El valor de cada individuo y como colectividad ha quedado mostrado en cada acción, por qué no tomar ese valor para acciones más grandes que nos permitan una transformación real de nuestra realidad.

                Sólo conozco dos razones por las que alguien se negaría a luchar para mejorar esta sociedad, una es miedo a la muerte y la otra miedo a la libertad. La primera es nuestro trágico destino, la segunda nuestro problema.

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